Making medical clothing that kills bugs

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Importante noticia en The Economist ratifica el futuro del cobre como agente antimicrobiano en textiles, así lo acredita el trabajo de la Dr. Liu en la Universidad de Manchester.

Algunos metales, como el oro y la plata, tienen propiedades antibacterianas naturales y se utilizan para recubrir ciertos elementos sólidos, como los implantes médicos. Pero poner revestimientos metálicos en telas elásticas y plegables es complicado, y esos revestimientos se pueden remover rápidamente en una lavadora. Lo que se necesita, reconoce el Dr. Xuqing Liu de la Universidad de Manchester, en Inglaterra, es una forma de hacer recubrimientos antibacterianos para telas que, literalmente, se mantengan firmes.

En lugar de oro o plata, el metal elegido por el Dr. Liu es el cobre. Esto presenta las mismas propiedades para matar insectos, pero tiene el beneficio de ser muchísimo más barato que esos dos metales preciosos, lo que facilita el proceso de revestimiento comercial. Trabajando con colegas de dos instituciones chinas, Northwest Minzu University en Lanzhou y Southwest University en Chongqing, el Dr. Liu ha estado tratando muestras de tejido con un proceso químico que injerta lo que se llama un “cepillo de polímero” en sus superficies. Como su nombre indica, cuando se ve a una resolución de unos pocos nanómetros a través de un microscopio electrónico, los hilos del polímero se ven como pequeñas cerdas que sobresalen. Hecho esto, utilizan un segundo procedimiento químico para cubrir las cerdas con un catalizador.

Después de esto, sumergen la tela en una solución que contiene cobre desde la cual el catalizador hace que el metal se precipite y forme pequeñas partículas que se anclan al cepillo de polímero. De hecho, se adhieren tan fuertemente que el Dr. Liu compara el recubrimiento resultante con el concreto reforzado. Sin embargo, el proceso se lleva a cabo a una escala tan pequeña en la superficie de la tela que no debería afectar la sensación o la calidad del material terminado.

Más información en The Economist.